Las Pocket Operators de Teenage Engineering surgieron como una idea para aumentar la población de sintetizadores, pero a día de hoy se han ganado su lugar como las máquinas musicales más accesibles del mundo, abriéndose camino en cientos de miles de bolsillos.
Los primeros días de las Pocket Operators se remontan al Moogfest 2014, donde se lanzaron 200 prototipos sin pantalla para betatesters y artistas que se presentaban en el festival. Fue en 2015 cuando todo despegó oficialmente gracias a un acuerdo con Ann-Sofie Back, entonces diseñadora de la marca sueca de ropa Cheap Monday. ¿El trato? Crear el sintetizador de bolsillo más asequible a cambio de ropa de laboratorio gratuita.

Con un presupuesto ajustado pero grandes ideas, el equipo tuvo que ser creativo con lo que tenía a mano. Con una simple placa de circuito, una pantalla LCD y unos pocos controles, estas pequeñas máquinas demostraron que el tamaño era solo una parte de la historia, convirtiéndose en objetos de culto entre amantes de la música de todo el mundo.
Nueve modelos originales, tres sintetizadores modulares, dos unidades EP, colaboraciones con gigantes del gaming como Capcom y cerca de un millón de unidades después, el equipo mira hacia atrás para celebrar diez años de historia. Para entender cómo se gestó todo, se reunieron con algunas de las personas que ayudaron a dar vida a los Pocket Operators.

¿Cuál fue la idea inicial detrás del Pocket Operator?¿Qué inspiraciones hubo detrás del proyecto?
Oscar, jefe de desarrollo: El equipo venía de trabajar durante mucho tiempo en el OD-11 y estaban sinceramente agotados por un proyecto tan cargado de tecnología. Había un deseo de hacer algo menos exigente, más rápido, iterativo y divertido. Al mismo tiempo, notaron que la marca tenía una comunidad muy fuerte, pero tanto el OP–1 como el OD-11 eran bastante costosos y no todo el mundo podía permitírselos.
Fue por esas fechas que comenzaron a hablar con Ann-Sofie Back, diseñadora en Cheap Monday. Le preguntaron si podía diseñar ropa de laboratorio gratuita a cambio de un gadget lo-fi genial que se pudiera vender en sus tiendas físicas.

Todo eso dio forma a la idea del Pocket Operator: el sintetizador más asequible que se pudiera imaginar. La ambición era crear algo tan accesible que incluso personas sin experiencia previa pudieran hacer música. También había una intención pedagógica detrás de la primera serie PO-10: reunir tres elementos fundamentales de la música—ritmo, bajo y melodía—en un formato de bolsillo y bajo coste.
La mayoría de las decisiones de diseño se tomaron por pura necesidad. El aspecto—una placa expuesta, pantalla LCD y algunos controles—no fue una elección estética deliberada. Simplemente había que mantener los costes lo más bajos posible.

Magnus Lidström es la mente detrás de Sonic Charge, un laboratorio sueco de software. En 2003 lanzó Microtonic, una caja de ritmos en formato VST que sigue siendo muy apreciada hasta hoy. Más adelante, se unió al equipo para ayudar a crear los modelos PO-32, PO-35 y PO-137.

Incorporar un plugin VST como Microtonic dentro de una caja de ritmos hardware tan pequeña no es tarea fácil. Esa integración no se había hecho nunca en ese tamaño o precio. ¿Cómo comenzó esta colaboración?
Magnus, fundador de Sonic Charge: La idea inicial era usar el código del PO-12 con samples generados desde Microtonic. Pero, una vez que empecé a experimentar con el hardware, no pude resistirme al reto de hacer funcionar el sintetizador completo en ese dispositivo. Fue como magia negra lograr que la transferencia de sonido funcionara por audio, de altavoz a micrófono. En el lanzamiento en NAMM 2017, la gente quedó impactada por esa función, especialmente quienes crecieron cargando juegos desde cintas de cassette en sus computadoras personales.
Eso ayudó a cambiar el enfoque desde las especificaciones y el precio hacia la creatividad y el juego, mostrando que no se necesita equipo caro ni complejo para crear algo original. Fue fascinante cuánta personalidad se podía obtener con una interfaz mínima y un hardware limitado. Es diseño a partir de restricciones en su máxima expresión.
¿Cuáles fueron algunos de los momentos más memorables?
Jonatan, ingeniero senior: Lanzar la primera serie PO-10 en NAMM 2015 fue una locura. Se aceptaron pedidos mientras aún se corregían errores sobre la marcha. Después de un día completo en la feria, se probaban las unidades en el hotel, se encontraban nuevos bugs y se regrababan los prototipos por la noche para poder usarlos de nuevo al día siguiente. Pero durante el viaje, se rompió el equipo casero de flasheo, así que no había forma de probar las correcciones. Tuve que soldarlo de nuevo en el hotel usando un reposapiés y un encendedor. Ese reposapiés sigue siendo parte del proceso de producción de los Pocket Operators hasta hoy.
Jens, cofundador e ingeniero: El día del lanzamiento en NAMM y todo lo que vino después fue intenso. Se recibieron pedidos por 10.000 unidades en el lanzamiento, que el equipo envió manualmente desde la oficina. Es difícil imaginar la cantidad de trabajo que implicó imprimir, empaquetar y enviar tantas unidades con tan pocas personas.
¿Qué cambio provocó la llegada de los Pocket Operators?
Oscar: La lista es larga. Pero lo más evidente es que los Pocket Operators ofrecieron una puerta de entrada sencilla a la música electrónica, incluso para personas sin experiencia previa. También ayudaron a derribar el mito de que se necesitan máquinas grandes y con muchos botones para crear algo que suene bien.

Desde la experiencia propia, ¿qué es lo que sigue resultando más fascinante de esta serie?
Jonatan: Pensaba que ya se le había sacado todo el jugo posible a la serie PO-10, así que fue emocionante ver cómo nuevos desarrolladores entendieron el concepto y lo llevaron más allá. Primero fue Linus con la serie PO-20, luego Magnus con los modelos PO-32, PO-35 y PO-137.
Mientras trabajaba en el PO-33, también estaba componiendo música ambient/drone por mi cuenta y me frustraba no poder bajar de 60 bpm. Así que escondí un pequeño “easter egg” que probablemente nadie conoce hasta ahora: si se mantiene pulsado BPM, se presiona un pad para ajustar el volumen cinco veces, y luego se sigue manteniendo BPM, se puede girar el potenciómetro B para ajustar el tempo desde 15 hasta 60 bpm. No creo que nadie lo haya descubierto aún.
Desde aquí, el equipo agradece a toda la comunidad que ha estado presente durante más de diez años.
Participaron en dos retos #PO10DIY, construyeron desde synthitars hasta máquinas de recibos, diseñaron carcasas personalizadas, crearon álbumes completos usando solo Pocket Operators y produjeron cientos de vídeos increíbles.
¡Por otros diez años más!
Texto origina disponible aquí.
